Las Infecciones

A través de toda la historia de la humanidad, hemos sido atacado por gérmenes patógenos tales como: bacterias, parásitos, hongos, virus, por mencionar sólo los microscópicos.

La gran mayoría de estas infecciones se manifiestan por fiebre, por tal razón, nuestros pueblos indígenas han utilizado diferentes plantas, una de ellas la corteza de un árbol ‘’Cinchona’’ en el Perú, más tarde se demostraría que la misma servía para la malaria, porque un alcaloide de ella  la ‘’Quinina’’ y sus derivados sirvieron para la elaboración de los mejores fármacos para el paludismo el cual es un parásito microscópico.

A medida que la ciencia fue avanzando, con el uso del microscopio se descubrieron nuevos gérmenes capaces de producir daño. Luis Pasteur demostró que había algo que producía la fermentación y que no era por generación espontánea.

En el 1925 el científico británico Alexander Fleming fue el primero en descubrir los efectos de la penicilina de una manera casual. En sus comienzos la penicilina fue impactante porque mataba las bacterias más agresivas como el Estafilococo aureus. 

Desde ese mismo momento empezó la guerra bacteriológica, la cual consiste en que las mismas aprenden a defenderse de los antibióticos y transmitir a otras la resistencia adquirida; esta resistencia es exacerbada por el uso indiscriminado de antibióticos para cualquier fiebre. 

Es bueno recordar que los antibióticos sólo deben usarse de manera prudente cuando la infección es bacteriana, los mismos deberían ser indicado por un profesional de la salud, ya que no todos son eficaces en determinadas infecciones bacterianas. 

Muchas otras infecciones son causadas por hongos, para citar los hongos de las uñas, pies, cabeza, piel en general. Otros más agresivos causan daño interno, por supuesto, los antibióticos no deben utilizarse en estos casos.

Por último mencionaré a los virus, los cuales son agentes microscópicos acelulares, necesitan las células para multiplicarse. 

Ellos son partículas formadas por ácidos nucleicos, de ADN o ARN, casi siempre cubiertos cápsulas de proteínas. Los virus se integran a las células que atacan, obligándolas a sintetizar más virus.

La infección por virus se puede adquirir de diferentes maneras, por ejemplo, la Influenza por vía respiratoria, lo mismo que los resfriados comunes. El virus del dengue y otros por picaduras de mosquitos. El virus de la inmunodeficiencia humana VIH por relaciones sexuales,  transfusiones de sangre, pinchazos.

Ahora estamos enfrentando la pandemia del coronavirus COVID- 19, el cual ha puesto en jaque la salud del mundo; es un virus ultra contagioso, las partículas del mismo se expelen en grandes cantidades por vía respiratoria, sobreviviendo en el medio externo por varias horas. La infección se contrae cuando entramos en contacto con el mismo por medio de las mucosas (conjuntival, oral, respiratoria).

La ciencia ha desarrollado vacunas para crear defensas contra los virus, muchas enfermedades transmitidas por virus, ya han desparecido, se consideraban muy letales, por ejemplo, la viruela, fiebre amarilla, sarampión, polio, etc. 

El mecanismo básico de una vacuna es coger prácticamente el mismo virus, quitándole su potencial infectante, para que el organismo pueda desarrollar defensas contra el mismo. Una vez nos enfrentemos contra el propio virus, ya tendremos defensa y por consiguiente no nos podrá hace daño.

En el caso del Covid-19, nunca nos habíamos enfrentado a ese virus, por lo tanto, no hay defensas contra el mismo, por eso se ha vuelto una pandemia.

La Organización mundial de la salud (OMS) ha dado unas directrices por ahora, hasta que las vacunas sean sintetizadas, dentro de las más relevantes la mejor sería aislarse para no contagiar a otros,  el lavado de manos permanente, no debemos tocarnos la cara si no nos hemos lavado las manos, al cerrar la llave no se debe hacer con las manos limpias, debe hacerse con papel limpio. 

Es bueno hacer énfasis en la permanencia de los virus en los sitios donde el enfermo ha estado en contacto, si éste no ha lavado sus manos, o ha tenido secreciones nasales, todo lo que toque queda contaminado.

Podemos afirmar por ahora, las medidas generales, lavado de manos, son estrategias para cortar la cadena de transmisión. 

Todos como cristianos debemos estar comprometidos con la salud y acatar las directrices recomendadas  por  los expertos en salud. 

Recordemos que el Señor es el que crea la luz y las tinieblas, el que causa bienestar y crea calamidades (Isaías 45:7). 

Reconocemos el control del Señor, sus juicios. No sabemos porque ha sucedido, pero todo está bajo su poder.

Como cristianos debemos orar por misericordia, recordando todas sus promesas en su palabra gloriosa como el Salmo  91 y muchos otras promesas, pero sobre todo, nada nos podrá separar del amor de Dios en Cristo, ni la vida ni la muerte. (Romanos  8  todo).

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