LA VERDADERA TRANSFORMACIÓN
Sin demeritar todos los esfuerzos por producir cambios sociales, morales y culturales en los seres humanos, en la sociedad, pueblos, ciudades y naciones realizados por políticos, religiosos y de todos los servidores sociales, lo cual sin dudas tiene su gran valor, la verdadera transformación tiene que darse primero en el corazón de los hombres y mujeres, para influir con la misma transformación en sus familias y a partir de allí llegar a toda la sociedad.
Pero esa verdadera transformación no la puede producir la política, la religión ni ninguna organización humana por sí sola. La verdadera y única transformación real la produce el Señor Jesucristo, y no me refiero a la religión, sino al Señor Jesucristo en persona.
Observemos un poco la historia del pueblo de Dios. Él le dijo al pueblo que si seguían sus instrucciones haría de él un real sacerdocio entre las naciones. Esto indica un gobierno teocrático, según Éxodo 19.5-6.
Pero el pueblo se reveló contra Dios. Primero buscando otros dioses, como el becerro de oro, Éxodo 32. Segundo, por causa de la corrupción de sus gobernantes y religiosos, el pueblo pide un rey y se rebela contra el gobierno teocrático, Samuel, I libro, capítulo 8.
A través de los tiempos, la sociedad en general se ha apartado de Dios y de su Palabra. Romanos 1.18-32.
Para no ir más lejos, Dios en su amor envía a su propio Hijo para morir en lugar de la raza humana, para redimir, perdonar, cambiar, transformar, sanar, justificar y santificar a hombres y mujeres individualmente, pero los hombres y mujeres lo rechazan; más a quienes lo reciben y creen en Él, los convierte en sus hijos, transformando sus vidas a través de una nueva creación por su muerte y resurrección. Basta leer los evangelios y la carta a los Romanos.
En realidad en este mundo existimos quienes verdaderamente hemos nacido de nuevo, por la fe en Cristo Jesús y quienes no lo han hecho. La gran diferencia no está en un cambio cultural y moral sino en ser una nueva creación. Hombres y mujeres, templos del Espíritu Santo, que viven de conformidad con la palabra de Dios sin fanatismos ni extremismos sino con verdad, justicia y santidad. 
Esa verdadera transformación sólo la produce el Señor Jesucristo de manera individual o personal en cada hombre y mujer que decide creer en Él y recibirlo como Salvador y Señor Personal.
Por tanto, la prioridad número uno de cada hijo e hija de Dios es vivir en santidad y testificar a familiares, amigos, conocidos y no conocidos a Jesucristo, según la orden impartida por Él mismo:
“Jesús se acercó a ellos y les habló diciendo: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que les he mandado. Y he aquí, yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo ”.” Mateo 28:18-20.
La gran pregunta: ¿Es eso lo que hacemos diariamente, es esa nuestra prioridad? 
Observación: Si no lo hacemos no nos quejemos ni critiquemos por el mundo de maldad, inseguridad, muerte, dolor, corrupción y muchas iniquidades más en medio de las cuales vivimos.
Todo lo demás que necesitamos vendrá porque estaremos en plena capacidad de hacerlo como una obra de Dios, Efesios 2.10.
LA VERDADERA TRANSFORMACIÓN

Un pensamiento en “LA VERDADERA TRANSFORMACIÓN

  • 29 noviembre, 2019 a las 8:03 am
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    lBendiciones mi hermano, esa es la gran realidad de la vida del Cristiano que ha nacido de nuevo. Deseo que Dios le siga bendiciendo y dándole más cada dia de su gracia y sabiduria, para que siga dando esas enseñanzas de gran valor para la vida del creyente

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