Profecías, revelaciones y sueños en este momento

En estos días de la actual pandemia del coronovirus, Covid 19, estamos recibiendo por las redes sociales toda clase de profecías, revelaciones, sueños y más, produciendo confusiones, desesperaciones, dudas, temores y hasta discusiones algunas de las cuales terminan en juicios y acusaciones.

¿Por qué? Porque algunos de esos mensajes vienen de personas sinceras con sus propias experiencias personales, algunos negativos y otros positivos, sin base bíblica; pero otros mensajes pueden ser montajes a propósito de la crisis para hacer daños; otras más, son guiadas por espíritus malignos engañadores y hay también las que son el resultado del temor o miedo y de la presión que viven en estos días y cargados de religiosidad.

Algunas advertencias del Señor Jesucristo: “Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.  Ya os lo he dicho antes. Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis.” Mateo 24:11-13, 24-26 RVR1960.

Esta es una advertencia a pastores y líderes “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.” Hechos 20:28-30 RVR1960

¿Qué hacer?  Los hijos de Dios tenemos la palabra profética más segura:  “Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo. 

Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.” 2 Pedro 1:16-21 RVR1960.

Ahora observemos esta lista de órdenes acerca de cómo ser, vivir y actuar como hijos de Dios: “Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal.  Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.” 1 Tesalonicenses 5:16-24 RVR1960.

Nota Pastoral 62

Abril 20 de 2020

2 comentarios en “Profecías, revelaciones y sueños en este momento”

  1. Pastor Luis gracias, muy apropiado su consejo en estos tiempos. Todo lo que necesitamos saber el Senor ya lo reveló en su Palabra, de manera que debemos estar prevenidos ante los anuncios de «nuevas revelaciones». Para ayudarme a seguir las pautas biblicas del consejo, resalte e hice mi lista para tenerlo presente:
    -Perseverar hasta el fin
    -Velar por uno mismo y los otros (mi familia)
    -Estar atentos, atención a la Palabra y profetas(lámpara que brilla)
    -Vivir con gozo, orad, dar gracias, no apagar El Espíritu, no menospreciar la profecía, examinarlo todo y retener lo bueno, abstenernos de hacer el mal.
    ¡Dios le bendiga!

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