He observado, he pensado, he orado y ahora escribo, esperando que el Espíritu Santo me ayude a no cometer errores. Esta reflexión, según su título, es principalmente para mis consiervos en general. No pretendo ofender ni acusar a nadie, sólo reflexionar a la luz de la palabra. No me creo mejor que nadie, pero lo hago por amor a la iglesia de Cristo, a la que todos pertenecemos.
Observé en la pasada campaña política a la presidencia las acciones, vocabulario, actitudes, juicios, acusaciones y mala conducta de algunos pastores, líderes y creyentes en general, en las redes sociales. En muchos de los casos no se podía distinguir entre cristianos y no cristianos.
Las preguntas que me formulo, son: ¿Qué nos está pasado? ¿Qué convicciones bíblicas tenemos? ¿Dónde quedaron la sal y la luz que tenemos en Cristo? ¿Cuál es nuestro testimonio? ¿Qué ejemplo somos para los que no conocen ni tienen a Cristo? ¿Dónde están las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo? ¿Hemos adorado a Dios y le hemos agradado con ese estilo de vida?
Esas preguntas nos pueden servir para examinar a nivel de familia y del ministerio pastoral qué y cómo estamos enseñando a los hijos y a las ovejas en el Reino de Dios.
Sugiero que tanto en los hogares como en las reuniones de la Iglesia enseñemos más acerca de nuestra vital comunión con el Señor Jesús, a través del poder transformador del Espíritu Santo, a la luz de su palabra.
Pienso seriamente que debemos estudiar más las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo en el Sermón del Monte, en los Evangelios y también la doctrina Cristo céntrica y el nuevo estilo de vida en Cristo, según las epístolas apostólicas.
Les recuerdo estos textos sólo para comenzar: Mateo 5.13-16; Juan 15; Juan  17.17-26; Romanos 8 y 12; y Filipenses 2.12-18.
Creo que todos debemos aprovechar al máximo estos cuatro años del nuevo gobierno en nuestro país, mínimo para tres cosas: consagrarnos a Dios según su palabra, predicar y enseñar a Cristo como Salvador y Señor  y estar siempre disponibles para hacer todo lo que nos ha mandado en su palabra para bien propio y para los demás, de manera integral.
Con respeto y amor a todos mis consiervos e iglesia de Cristo, Luis R. Sánchez B.
Cartagena, junio 17 de 2018.
Una reflexión pastoral

4 pensamientos en “Una reflexión pastoral

  • 5 febrero, 2019 a las 4:05 pm
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    Si, fue muy triste ver cómo se hablaban de feo, sólo por defender un partido, o a un hombre que ni siquiera los conoce, y que quedara, el que quedara, no va a arreglar este país, porque si así actuamos los que hemos confesado a Cristo, y nos llamamos cristianos, que se deja para los inconversos. A mí personalmente me daba mucha tristeza cada vez que leía un comentario. Ojalá defendiéramos nuestra fe con el mismo coraje.

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  • 26 marzo, 2019 a las 9:24 am
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    En verdad, nuca estuve ni estoy de acuerdo con esa forma de hablar de la política, porque sé que el hombre por si solo no puede transformar lo incorrecto que nos rodea.

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  • 5 octubre, 2019 a las 8:07 am
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    Gracias pastor Luis Ricardo, muy buena Reflexiones. Las recomiendo.

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