Es más importante ser hijos que ministros de Dios

Esta es una verdad que tanto los ministros como la gran mayoría de los creyentes hemos pasado por alto y eso no está bien, porque si tomáramos en cuenta esta verdad nos trataríamos mejor los unos a los otros.

Una cosa es “ser hijos de Dios” y otra muy distinta es servir a Dios y a su iglesia con cualquiera de los dones ministerios, tales como, apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. 

Muchos ministros o siervos se consideran más que los otros hijos de Dios y se olvidan que también son hijos de Dios. 

Pero muchos hijos de Dios no se consideran como tales para ser y vivir con la más alta e inmerecida dignidad de ser hijos del Dios Altísimo.

Veamos algunos textos que nos orientan acerca de este tema.

Notemos la gran diferencia entre ser hijos y ministros de Dios, observando el incomparable privilegio de ser hijos de Dios: 

Son engendrados de Dios:  “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” Juan 1:12-13 RVR1960

Los hijos quedan en casa para siempre:  “Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre.” Juan 8:35 RVR1960

“Un siervo no se queda para siempre con una familia, pero un hijo siempre pertenece a la familia.” Juan 8:35 PDT.

Privilegios de los hijos de Dios“El Espíritu mismo le habla a nuestro espíritu y le asegura que somos hijos de Dios. ‘Por ser hijos de Dios recibiremos las bendiciones que Dios tiene para su pueblo’. Dios nos dará todo lo que le ha dado a Cristo, pero también tenemos que sufrir con él para compartir su gloria.” Romanos 8:16-17 PDT.

Por ser hijos de Dios tenemos el mismo Espíritu de Cristo:  “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. 

Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! 

Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.” Gálatas 4:4-7 RVR1960.

Lo que somos y seremos como hijos de Dios:  “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. 

Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.” 1ª Juan 3:1-3 RVR1960.

En verdad, hay muchas escrituras que nos hablan acerca de los hijos de Dios en Cristo, pero creo que las tratadas aquí nos dan a conocer básicamente la gran importancia de ser hijos de Dios.

Por otro lado, todos los verdaderos siervos o ministros de Dios hemos sido llamados al servicio porque somos hijos de Dios, por tanto, siempre debemos tener presente que somos y siempre seremos hijos y que todas las promesas, privilegios y la dignidad que tenemos no es por ser siervos sino por ser hijos de Dios.

Así que como siervos de Dios debemos tener presente siempre que hemos sido llamados para servir de la manera que nuestro Señor Jesucristo lo hizo:

“Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.” 1ª Corintios 4:1-2 RVR1960.

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.” 2ª Timoteo 2:15 RVR1960.

“Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. 

De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.” Juan 13:13-17 RVR1960.

También muchas hay escrituras que nos hablan del privilegio de ser siervos de Cristo, pero he usado estas como fundamento del tema que hemos desarrollado.

En conclusión, invito a todos los ministros para que recordemos que hemos sido llamados a servir porque somos hijos de Dios. Invito a todos para que vivamos como hijos de Dios en santidad y como verdaderos hermanos, hijos de un mismo Padre:

“Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.  El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.” 1ª Juan 4:7-8 RVR1960.

“Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” 1ª Pedro 1:13-16 RVR1960.

Nota Pastoral 60

Marzo 13 de 2020.

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