Es un hecho que todos queremos ser prósperos y luchamos por lograrlo, mayormente si se nos ofrece en el día de hoy con cierta facilidad. Uno de los textos bíblicos más usados para promover la prosperidad, es…  “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, y así como prospera tu alma.” 3 de Juan 1:2 RVR1960.

Los dos asuntos principales del deseo del Apóstol Juan para Gayo, son: “que seas prosperado en todas las cosas,” y “que tengas salud.” Ahora bien, el apóstol Juan expresa estos dos deseos para Gayo, basado en algo muy especial, una especie de medida o fundamento para que los dos deseos lleguen a ser una realidad.

¿En qué consiste esta medida o fundamento para tener prosperidad en todas cosas y buena salud? La respuesta es: “así como prospera tu alma”.  Sin dudas, el apóstol Juan, conocía la prosperidad espiritual de Gayo, su discípulo. Según Juan, una cosa lleva a la otra. Por eso, la prosperidad espiritual está en primer lugar, porque es la base de la prosperidad material y física; de modo que, en la medida que haya prosperidad espiritual, así debe darse la prosperidad en todas las cosas y en la salud, según sea la voluntad de Dios. Esto mismo fue lo que enseñó el Señor Jesucristo, cuando dijo: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” Mateo 6:33 RV60.

Reflexionemos un poco… ¿por cuál de estos dos asuntos nos preocupamos más e invertimos más tiempo, por lograr la prosperidad material y física o por lograr la prosperidad espiritual?  La respuesta es obvia: por la prosperidad material y física. Es más, esa es la razón por la que no hay tiempo para orar, estudiar la palabra e ir a los estudios bíblicos en el templo y servirle al Señor Jesús.

Por tanto, te invito a considerar, seriamente, diez asuntos espirituales y prácticos, que nos ayudan a lograr una genuina prosperidad espiritual, como hijos de Dios. Los estudiaremos en dos partes o secciones: Ser y Hacer. Conocemos bíblicamente que en la nueva vida en Cristo, primero tenemos y debemos “ser”, para luego “hacer” todo aquello para lo cual nos ha llamado Dios.

Como hijos de Dios, debemos ser. Para vivir como lo que somos delante de Dios y de los hombres, tenemos que reconocer lo que somos en Cristo Jesús. Tengamos en cuenta estos cinco asuntos espirituales que deben caracterizarnos, a los hijos de Dios:

01.- Hombres y mujeres de fe.

La fe basada en la palabra de Dios. Tenemos la  necesidad creer en Dios, pero a la vez, creerle a Él, de acuerdo con lo que dice en su palabra, pues sin esa fe es imposible agradarlo. (Romanos 10.17 y Hebreos 11.1 y 6).

Pero, además, los hijos de Dios hemos sido justificados por la fe, para que vivamos por la fe, puesto que el justo vive por la fe. (Romanos 1.16-17).

02.- Hombres y mujeres temerosos de Dios.

El temor de Dios es el principio de la sabiduría y es también una poderosa prueba de la manifestación de la presencia del Espíritu Santo de Dios, en nuestras vidas. El temor de Dios es la clave para vivir como santos y justos delante de Dios. (Proverbios 1.7); Y también como es el ejemplo del Señor Jesús, según Isaías 11.2-5.

03.-  Hombres y mujeres de dominio propio.

El dominio propio o templanza es fruto directo del Espíritu Santo en la vida de los hijos de Dios, para que puedan ser mansos y humildes en el sometimiento al Señor Jesucristo y hacer la voluntad de Dios. (Gálatas 5.23).

04.- Hombres y mujeres humildes.

La humildad es una virtud propia del carácter del Señor Jesucristo, la cual él asumió para obedecer la voluntad del Padre; y nosotros los hijos de Dios, tenemos que aprender del Señor Jesucristo la humildad de corazón, porque Él dijo, aprender de mí que soy manso y humilde de corazón. La humildad de corazón es indispensable para obedecer. (Filipenses 2.1-9 y Mateo 11.28-30).

05.-  Hombres y mujeres obedientes.

La obediencia es el fin y el propósito de la existencia de los hijos de Dios aquí en la tierra y en el cielo; es decir, hacer su voluntad. Él no  negocia su voluntad con nadie ni por nada. La obediencia también es parte del carácter del Señor Jesucristo, por lo cual, es imposible obedecer sin negarnos a nosotros mismos para tomar la cruz de la obediencia cada día y seguir a Cristo. (Salmo 40.6-8, Hebreos   10.5-10 y Lucas 23.9-10).

Como hijos de Dios debemos “hacer” lo que Él quiere de nosotros. Todos los hijos de Dios estamos llamados a hacer siempre todo lo que le agrada a Él, conforme a su voluntad. Pero, para poder Ser y Hacer, necesitamos vivir en Cristo, Juan 15; por medio del Espíritu Santo, Romanos 8 y Gálatas 5; para la gloria de Dios, Romanos 11.33-36. Todo absolutamente tiene que ser a la manera de Dios, según su palabra. Observemos los otros cinco asuntos espirituales, que con base en lo que somos, debemos hacer.

01.-  Hacer la voluntad de Dios dependiendo del Espíritu Santo.

Dios, en su gracia y amor, sabiendo que no somos capaces de hacer todo todo conforme a su voluntad, dispuso a través de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, darnos su Espíritu Santo para guiarnos siempre a toda la verdad. Por tanto, para hacer la voluntad de Dios tenemos y debemos depender totalmente de la guía del Espíritu Santo de Dios, porque Él es nuestro guía a toda la verdad y nos ayuda en nuestra debilidad, como consolador y fortaleza nuestra. (Juan 14.15-18, 25.-27; 15.26-27 y 16.4-15. Hechos 1.8).

02.- Hacer de la adoración a Dios un nuevo estilo de vida.

Realmente esa es la verdadera adoración en espíritu y con verdad, un nuevo estilo de vida para quienes hemos sido creados de nuevo en Cristo Jesús. Esto es agradar a Dios en todo, como verdaderos adoradores de Dios. (Juan 4.23-24; Colosenses 1.9-14 y Efesios 2.8-10).

03.- Hacer de la oración en el Espíritu un acto de intimidad con Dios.

La oración en el Espíritu es y debe ser una acción diaria de comunión e intimidad con nuestro Padre Dios, mediante el Espíritu Santo, en Cristo Jesús. El Espíritu Santo es quien nos ayuda a orar como conviene, en nuestras debilidades o limitaciones. (Mateo 6.6, 9-10; Salmo 37.4; Efesios 6.18 y Judas 1.20-21).

04.- Hacer la voluntad de Dios, conforme a la palabra de Dios.

Necesitamos estudiar la palabra de Dios todos los días para conocer su voluntad revelada en ella para nosotros, para conocer más del Dios Trino, para conocer mejor los tiempos en los que vivimos, para que nos sujetemos a la autoridad y voluntad de Dios revelada en su Palabra, la Biblia. (Mateo 7.21-29; Romanos 12.1-2; Colosenses 3.16-17; 2 a Timoteo 3.12-17, Hebreos 4.12 y 1 de Pedro 1.22-25 y 2.1-3).

05.- Hacer todo para Dios, siembre con acción de gracias por todo.

Tenemos y debemos hacer todo con gratitud, como para Dios y no para los hombres, sin quejas y murmuraciones sino siembre con gratitud porque esta es la voluntad de Dios, nuestro Padre, en Cristo Jesús. (Efesios 5.20; Filipenses 4.6:  Colosenses 3.17;  y 1 a los Tesalonicenses 5.18).

Aplicación personal.

Cuando realmente reconocemos y aceptamos lo que somos en Cristo Jesús, entonces, procuramos vivir como tales, haciendo siempre, con la ayuda y asistencia del Espíritu Santo, lo que agrada a Dios, nuestro Padre.

De esa manera seremos prosperados espiritualmente por la gracia y el poder de Dios, quien también nos hace hombres y mujeres prósperos en Cristo, como hijos de Dios, porque la genuina prosperidad espiritual nos lleva a la prosperidad material y física e intelectual y social para bien de nosotros mismos, para quienes nos rodean y para la gloria de Dios. Aunque necesariamente la prosperidad material no tiene que llevarnos al enriquecimiento, sino más bien tener todo lo necesario para nosotros y para invertir en la obra de Dios y para compartir con los necesitados. Favor, volver a estudiar este tema y especialmente todas las citas bíblicas.

Si te parece bien, nos regalas tus comentarios. Los valoramos, editamos y publicamos. ¡Mil gracias!

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¡La verdadera prosperidad…! ¿Cómo lograrla?

10 pensamientos en “¡La verdadera prosperidad…! ¿Cómo lograrla?

  • 8 febrero, 2018 a las 2:04 am
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    En este estudio he aprendido que en la vida nueva en Cristo debemos primero ser, y después, hacer la voluntad de Dios, y como hijos suyos, debemos tener temor de Dios, porque es el principio de la sabiduría

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  • 8 febrero, 2018 a las 3:12 am
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    El principio de la ética cristiana es agradar a Dios, tomando decisiones que agraden a Dios de tal manera que nuestra ortodoxia, ortopraxis y ortopatía estén en perfecta armonía con la soberana voluntad de Dios.

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  • 8 febrero, 2018 a las 3:05 pm
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    Con este estudio me convenzo más que sin Dios y sin la guianza del Espíritu Santo no podemos hacer nada, como dice su palabra: separados de mí nada podéis hacer.

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  • 8 febrero, 2018 a las 7:17 pm
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    Excelente enseñanza y de inmediata aplicación práctica en éste mundo materialista, dominado por una insaciable sociedad de consumo. En la cual los cristianos muchas veces nos dejamos llevar, olvidando que la piedad o devoción a Dios es lo que debe tener prioridad en nuestras vidas. Perdiendo de vista que la prosperidad integral de nosotros depende de la soberanía de Dios.

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  • 15 marzo, 2018 a las 9:30 pm
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    Muy bueno recordar esta valiosa enseñanza y entender biblicamente el verdadero sentido de la prosperidad.
    Muchas gracias pastor Luis Sánchez.

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  • 23 marzo, 2018 a las 12:19 pm
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    Muy buenos dias la verdadera prosperidad la logramos cuando realmente nuestra vida es entregada al dominio y la voluntad de Dios en el nombre de nuestro señor Jesucristo con la ayuda de su Espíritu Santo nuestro amigo y fiel consolador

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    • 23 marzo, 2018 a las 3:46 pm
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      Gracias pastor Sánchez, porque sus enseñanzas son de muchas bendiciones. Para buscar un buena relación con Dios tenemos que someternos a Él en toda nuestra manera de vivir.

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  • 23 marzo, 2018 a las 2:53 pm
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    Si dejo que el Espíritu me guíe obtendré el estilo de vida que mi Padre celestial quiere para mí. Gracias pastores por dejarse guiar por Espíritu Santo.

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